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·Barefoot
Propiocepción, descalzo y el aprendizaje: el cuerpo en el aula y en casa
Con Fisioterapeuta de la infancia André Amaya
Antes de presentar a la invitada, en La Sala de Papapo hicimos esto: cerrar los ojos y tocarse la nariz. Eso que parece obvio es propiocepción. El cuerpo tiene que conectarse para cada acción.
Hoy no repetimos la conversación con el Dr. Camilo Luna. Hablamos con André Amaya, fisioterapeuta de la infancia, “neuropasionada” del movimiento, que además lleva la fisioterapia a las aulas: no “especialidades”, dice, sino necesidades de cada niño y espacios que se adapten.
En Papapo el zapato es la herramienta. El propósito es devolverle valor al pie: funcionalidad, conexión con el suelo, movimiento real de tobillo y planta. El calzado convencional, demasiadas veces, no deja hacer.
Más que huesos: un sentido
André resume la propiocepción así: entender cómo está mi cuerpo, cómo están mis músculos y mis órganos, en un espacio y un tiempo.
Antes se hablaba sobre todo de anatomía: huesos, articulaciones. Ahora el enfoque es multidimensional. Algunos autores ya no hablan de cinco sentidos, sino de siete u ocho: entre ellos el propioceptivo, el vestibular y el interoceptivo. Y se integra con lo cognitivo, no solo con “moverse bien”.
En las investigaciones que ella cita, también se enlaza con la emoción: sistema límbico, corteza prefrontal. Cuando un niño se frustra con una textura en la comida, o no logra organizar el cuerpo y entra en piloto automático, la propiocepción está en esa escena. No es el único eje de la integración sensorial, pero sí un pilar. André menciona la pirámide de integración (la de Ayres, para quien la conoce): en la base, la maduración del sistema nervioso; después, lo multisensorial.
Si en el aula un niño se mueve mucho, le cuesta la lectoescritura o no organiza su cuerpo, eso ya está diciendo algo a nivel sensorial y propioceptivo. No es “mala conducta” suelta.

Japón: descalzos y experiencias enriquecedoras
André visitó aulas en Japón. En las etapas escolares iniciales, en su gran mayoría, los niños trabajan descalzos. Conectar con las raíces, con el suelo, con la naturaleza. Los espacios están pensados para explorar: lo llaman experiencias enriquecedoras. Siempre en movimiento, no quietos en un solo sitio; museos y afuera incluso con los más pequeños. Integración neurosensorial aplicada, no como poster en la pared.
Las aulas que vio suelen estar a nivel, primer piso, con lugares seguros y docentes que se ponen en rol de exploradores. El objetivo temprano es que la exploración sea efectiva y que el niño conozca su cuerpo. Ella lo contrastó hasta con adultas mayores que siguen moviéndose: el cuidado del cuerpo está planteado desde pequeños.
Mónica lo amarró con lo que ya habíamos oído en Polo a Tierra: el entorno da la información. Un entorno 100% cerrado y “protegido de mil cosas” no es el mismo desarrollo que pasto, piedra y tierra.

La primera herramienta: descalzo (y un buen zapato cuando toca)
La recomendación que André da siempre: que anden descalzos. En las primeras etapas, si hay que calzar, que sea muy buen calzado, para explorar.
Muchos papás tienen miedo: se van a enfermar, el piso está frío, “una peste”. Son patrones aprendidos (“no puedes andar descalzo”). Ella insiste: no ocurre eso que nos metieron; lo que hacemos es devolverle al cuerpo sensaciones y energía de movimiento.
Cuando estás descalzo, la información del suelo pasa por lo que en fisioterapia llaman cadenas o estrategias: rodilla, cadera, y organiza el tronco. Poco se cuenta, está documentado, y lo permite estar descalzo. Un cuerpo bien estructurado también mejora atención, concentración, memoria y freno inhibitorio: el aprendizaje se ve.
En Japón, dice, asocian el andar descalzo en la infancia con menos dolor de rodilla y cadera más adelante. Ella misma lo está contrastando: no es la única causa de un reemplazo articular, pero ellos son muy dinámicos en proteger la estructura corporal de los 0 a los 5, en exploración, descalzos o con un calzado completamente plano y abierto, que deje estructurar el pie. Incluso ejercitan los dedos de los pies. Aquí, a menudo, el pie se vuelve un gancho para el zapato: luces, gritos, muñequitos, y se pierde la función.
Un niño que sabe qué está pisando responde más rápido: ve la piedra y el cuerpo organiza. Lo contrario es la torpeza motora: cuesta coordinar, reaccionar a un estímulo rápido. André cuenta que ella misma lo entrena ahora, y que bailar descalza la hace más receptiva a lo que el cuerpo pide.
Los pies, si el zapato no se adapta, es como andar con vendas en los sensores.

Cinco pilares para reconectar
Antes de irse, André dejó cinco consejos, para papás, cuidadores y docentes:
- Jugar. Volver a jugar de adulto. Se nos olvidó. Los niños ya saben; nosotros no.
- Naturaleza. Conexión con el entorno, estar presentes ahí, no solo “hacer deporte”.
- Andar descalzo. Experiencias reales, y transmitirlas para que los hijos imiten lo positivo, no el miedo al piso frío.
- Movimiento consciente. No solo la rutina de gimnasio: caminar sabiendo qué sientes, correr registrando molestias. Eso también es propioceptivo.
- Explorar articulaciones. Carretilla, gateo, volver a posturas que de adulto “ya no”. Suenan locas; ella las considera efectivas.
Los niños disfrutan cualquier cosa. Somos los adultos los que necesitamos algo sofisticado para disfrutar. Reír también cambia la mecánica y saca del piloto automático. Y cuando les regalamos el juguete más complejo, suelen quedarse con lo básico: lo obvio que dejamos de ver.

El pie no es un accesorio del uniforme
Esta conversación no reemplaza a la de Camilo: la complementa. Allá, el pediatra. Acá, la fisio que ve al niño en el salón y en el suelo. En ambos casos el mensaje es el mismo, dicho con otras palabras: el pie es un órgano de información. En casa, descalzo cuando el suelo es seguro. Cuando hace falta protección, un zapato que no apague esa información.
Calzado que no venda el pie
Suela flexible y plana, para cuando el suelo no es césped y el pie igual necesita información.
Ver zapatos para niñosGuía de tallas — Mide el pie en casa
Preguntas frecuentes
¿La propiocepción es lo mismo que el equilibrio?
Está relacionada, pero es más amplia. André la describe como saber cómo está el cuerpo —músculos, órganos— en un espacio y un tiempo. Autores hablan de siete u ocho sentidos: propioceptivo, vestibular, interoceptivo… no solo los cinco de siempre.
¿Por qué tanto insistir en ir descalzo?
La información del suelo sube por rodilla y cadera y organiza el tronco. Un zapato que no se adapta es, en sus palabras, como una venda sobre los sensores del pie.
¿Esto es distinto de lo que contó el Dr. Camilo Luna?
Es el mismo sentido, otra mirada. Camilo habla desde pediatría y desarrollo motor. André, desde fisioterapia y el aula: lectoescritura, atención, frustración y cómo se mueve el niño en la escuela.
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